EL VUELO DEL COLIBRÍ_ RELATOS

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sábado, 3 de septiembre de 2011

UNA TERRIBLE NOTICIA




Le conocíamos como Don Gastón. Impartía clases particulares de ingles, honrandonos  cada tarde con su presencia. 

Era un hombre encantador. Vestía siempre con traje y corbata, zapatos muy limpios y una cartera que le hacia aún más interesante. Una pequeña perilla adornaba su simpático rostro, las cejas muy pobladas engalanaban sus enormes ojos azules, se nos hacía tan difícil no regalarle una sonrisa. 
Siempre llegaba a la misma hora, las  cinco de la tarde. En torno a su llegada se escuchaba el sonido de las tazas mientras las colocaban en la mesa. Mi madre y mi abuela eran adictas al café, ese líquido negro que cada tarde inundaba toda la estancia con su aroma.  El sonido de la cucharilla en la taza  nos recordaba que de un momento a otro sonaría el timbre.
Cuando sonaba el Din-Dom, salíamos las dos corriendo, intentando ser la primera en abrir la puerta, era como un reto, quien recibiera su primera sonrisa, ganaba. No sabíamos muy bien que, pero ganaba. Solo aquella sonrisa nos parecía el mejor premio. Sobre esa hora siempre estábamos al acecho. 
Por fin suena el timbre y de inmediato salimos las dos a toda prisa hacia la puerta. Ese día abrimos las dos al mismo tiempo, así que nadie ganó, o las dos ganamos, según se mire.
Don Gastón saludó con la simpatía que le caracterizaba.. Pero ese día venía con una terrible noticia. 
Nosotras, ajenas a la desgracia que oscilaba por encima nuestras cabezas, nos encaminamos hacia la mesa del salón. Sacamos los deberes de las carteras y con entusiasmo abrimos el libro de Ingles por la lección correspondiente. El profesor parecía mas feliz que de costumbre. 

Comenzó a darnos sus explicaciones y a corregir nuestros ejercicios. 
Estábamos progresando mucho con el Ingles desde que él venía a darnos clase y eso en casa era, muy buena noticia. 

Don Gastón era muy correcto en el trato, y jamás se salía de su línea de profesor. No solía charlar de cosas que no fuesen los deberes, pero ese día al terminar con la lección, llamó mi madre para conversar con ella. 
Nosotras, intrigadas, nos acomodamos en el salón, para conocer de primera mano lo que el profesor quería notificarle a nuestra madre. 

Se dirigió a ella muy sonriente, haciéndole saber que ese había sido su último día como profesor de apoyo. Que aunque estaba muy bien con nosotras, la madre fortuna le había sonreído con un boleto de la lotería premiado, así que se tomaba unas merecidas vacaciones de inmediato. Recomendando a nuestra madre que nos diera clases Doña Valle. 
Las dos nos quedamos mudas, aunque estoy segura de que mi hermana pensó lo mismo que yo ¿Doña Valle? ¡Pero si es una vieja gruñona con cara de acelga!
Mi madre se alegró muchísimo por su suerte, y dijo que era una agradable noticia.
¿Agradable noticia? ¿Suerte? Nos preguntábamos las dos ¿La madre fortuna le ha sonreído…? Pues desde ahora odiaremos a esa madre fortuna. 
Una mirada cómplice nos delató dejando al desnudo nuestros sentimientos hacía Don Gastón.  Nuestros rostros habían tomado tal matiz al oír tan terrible noticia, que hasta Don Gastón se dio cuenta de nuestro disgusto. 

-Venga chicas, no pongáis esas caras, seguro estaréis encantada con la mueva profesora, además, casi es final de curso, no debéis preocuparos estáis muy adelantadas. 

Nosotras no soltamos prenda, el silencio selló nuestros labios, pero el disgusto que nos había producido la suerte del profesor, había arruinado nuestras vidas, y por supuesto, enseguida se vio reflejado en nuestras notas.
Él, seguro que disfrutó de su nueva fortuna sin acordarse nunca más de aquellas niñas que a día de hoy aún le llevan en su corazón.

Margary Gamboa.

LIBRO DE VISITAS

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